Prueba Kia K4 GT-Line 2.0 AT

Que los sedanes ya no sean los autos más deseados del mercado es toda una realidad. En muchos casos incluso los sedanes ya ni siquiera llaman la atención. Pero el Kia K4, en este caso GT-Line, es uno de esos sedanes que no pasan desapercibido y es que hasta a nosotros nos parece algo exótico, distinto a todo lo que uno se cruza en cualquier semáforo de la ciudad.

La receta es bien simple y no escapa al criterio de Kia en sus últimos modelos, de lanzar diseños jugados, extremos. Prácticamente avasallantes. En este caso estamos ante un sedán de segmento medio, que ostenta una carrocería de 4,71 metros de largo. Pero en el fondo esconde una mecánica sencilla y modesta, que a priori promete una vida útil duradera y confiable: es como esos duros rockeros que en el fondo terminan siendo tiernos, casi todo lo contrario a lo que antepone su imagen.

DISEÑO

Si empezamos por el estilo frontal es claro que por sus luces diurnas y el estilo de la parrilla y sus aditamentos busca transmitir solvencia y deportividad. Es fácilmente identificable y muy personal, con un volumen definido y ultra bajo. Lateralmente es más convencional hasta la puerta delantera (tanto no se puede innovar hasta ahí), pero de allí para atrás tiene: manijas traseras elevadas y una particular tercera ventanilla que termina recta. Sin embargo contrasta con la caída del techo y la luneta totalmente fastback, que termina en una tapa de baúl integrada al diseño posterior.

El estilo visto desde atrás también es llamativo, porque las luces (que van de lado a lado como la industria está buscando actualmente) también tienen una arista vertical, que lo hacen incluso más singular. En términos de proporciones es un poco pesado a la vista, pero es tan fuera de lo común que personalmente me gusta. En esta variante GT-Line se destacan paragolpes específicos y llantas de 18 pulgadas con neumáticos de perfil 40, lo que sin lugar a dudas le aporta un extra de deportividad.

INTERIOR

Que desde afuera sea un auto llamativo no quiere decir que también se logre algo similar en el interior. Pero en este caso se buscaron elementos que lo diferencian completamente de otros autos. Por empezar el tapizado es combinado (la parte central en crema es un poco polémica), el volante también tiene lo suyo, pero es la ubicación y resolución de muchos comandos lo que termina convirtiéndolo en diferente. La posición de manejo es baja, y acceder no es lo más cómodo ante lo común que se volvieron los SUVs actuales, tan en boga de todo el mundo. Incluso las plazas traseras, muy amplias gracias a los 2,72 metros de distancia entre ejes, tienen como principal contra el acceso a las mismas. El baúl cuenta con un muy buen espacio: 508 litros.

Prueba Kia K4 GT-Line: al detalle

Si vamos a la calidad percibida está muy bien lograda, con materiales de muy buena factura y sin ir a detalles como símil madera, o aluminio por demás. En este caso es más bien modesto. El instrumental o las pantallas merecen una aclaración. El tablero es muy completo y configurable, y todo muy intuitivo. Conserva mandos físicos para funciones básicas como el volumen de la radio o el climatizador. Otro detalle es que el visor que descubre la información de la climatización está por detrás del volante, entre el tablero y el sistema multimedia. Esto, si bien no siempre vemos la información porque queda parcialmente tapada por el aro, no genera los típicos defectos de las ventanas emergentes sobre el cuadro principal. Tiene selector de marchas convencional (bien ahí) con mando semi-secuencial y un detalle particular: el freno de mano eléctrico se ubica sobre la consola, del lado izquierdo del volante.

EQUIPAMIENTO

Muy nutrido es el equipamiento, porque más allá de los elementos básicos comunes a un auto de su segmento se destaca por contar con butacas calefaccionadas y ventiladas (con comando en el mismo panel de la puerta) y la del conductor con reglajes eléctricos, además de techo panorámico corredizo (se abre por arriba del techo por lo que no quita altura libre en el interior). Cuenta con tapizado de símil cuero en dos tonos, dos pantallas principales de 12,3″, y una más de 5″ para el visor del climatizador automático bizona que mencionaba antes. También tiene cargador inalámbrico de smartphones, acceso manos libres, espejo electrocrómico, entre otros. Podría si faltarle una cámara de visión 360°. En esta versión tope de gama la rueda de auxilio es temporal, pero incluso la de menor dotación (con llantas de 17″) dispone de auxilio homogéneo, un gran aliado si se busca un auto rutero de pura cepa.

SEGURIDAD

Si vamos al nivel de seguridad disponible en este Kia K4 GT-Line debemos decir que está más que aprobado: cuenta con control de velocidad crucero adaptativo con función Stop & Go, asistencias de frenado de emergencia, ángulo ciego y salida trasera, sistema de mantenimiento de carril, sensor de presión de neumáticos, junto a seis airbags de serie, luces con tecnología Full LED y altas automáticas, además de estructura con acero de alta resistencia, entre otros detalles que lo posicionan como una referencia en este aspecto. Además después de probarlo, todos sus asistentes no resultan invasivos o erráticos como sí sucede en otros autos, que prácticamente buscan que los silenciemos.

MOTOR

Tengo sensaciones encontradas sobre la mecánica, porque si bien va a lo seguro y es común a los sedanes disponibles como el Toyota Corolla o el Nissan Sentra, no resulta de los motores más eficientes que se ofrecen actualmente en otros autos con un rango de precios semejante. Sin opción híbrida, ni turbo, ni inyección directa, este dos litros entrega 150 caballos de fuerza y 192 Nm de torque máximo. Está unido a una transmisión automática de seis velocidades, por lo que resulta una mecánica que seguramente nos de años y años de durabilidad sin problemas. Claro que estos motores no se caracterizan por su eficiencia: en ciudad rinde unos 8,5 kilómetros por cada litro de nafta súper, aunque en ruta esa marca se vuelve algo más beneficiosa, con unos 13 kilómetros por litro a 120 km/h. Con 47 litros de capacidad, la autonomía no resulta de las más abultadas.

CONDUCCIÓN

Hacía tiempo que no me subía a una auto de este segmento, y la verdad es que la solvencia es innegable: con suspensión independiente en ambos trenes, y una dirección directa y precisa, el andar a velocidad de autopista redunda en una entereza total. Las suspensiones, calibradas con cierto tinte deportivo, añaden un extra de solvencia en la ruta, que lo vuelven un auto más que eficiente en este ámbito. Claro que la respuesta de la parte mecánica no son precisamente deportivas: al acelerar en cualquier ámbito se sienten los 1.394 kilos declarados.

Kia K4: ficha tecnica aquí

En la ciudad no se siente para nada a disgusto. Si entendemos que estamos ante neumáticos y suspensiones algo más ruteras, esta elección no redunda en incomodidad en baches o lomos de burro citadinos. Incluso la marca destaca su despeje del suelo, de 15 centímetros. En nuestro caso, por ejemplo, nunca tocó «abajo».

PRECIO

El Kia K4 se ofrece inicialmente en Argentina con dos niveles de equipamiento y un solo tipo de carrocería (el hatchback de cinco puertas llegará en el futuro). La versión EX (con menor dotación de confort sin pack estético GT-Line y algunas ayudas a la conducción menos) a 33.000 dólares, o esta GT-Line a 38.000 dólares, que al cambio son unos 53 millones de pesos. Termina siendo, a pesar de su imagen, una opción muy racional si lo que se busca es un auto que destaque por dinámica, espacio y seguridad.

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