Prueba Kia K3 Sedán GT-Line
Desde hace ya varios años, la proliferación de crossovers y SUVs de diferentes segmentos parecen apuntar en muchos casos hacia una misma idea de diseño, aquel que se ha puesto de moda dependiendo de la época. Kia no ha sido ajena a esto en la mayoría de sus modelos, pero con el K3 sucede algo diferentes: no deja de ser un auto compacto, «grande» para su segmento y dotado de una estética totalmente rupturista.
Con versión hatchback (denominada Cross) y una variante sedán que poco y nada tiene que ver con un sedán del segmento, el K3 llega importado desde México además con un gran equipamiento, mecánica modesta y por sobre todas las cosas un precio más que competitivo. Aquí un repaso a todo lo que propone.

DISEÑO
Claramente el K3 no trata de imitar a ningún vehículo del mercado. El frontal luce ópticas de gran tamaño en vertical, siendo de una sola pieza. La grilla frontal une entre sí ambas ópticas, con iluminación Full LED. Si bien estamos ante un sedán, sus proporciones son algo diferente a todo lo conocido, debido a la caída del techo retrasada y a una gran altura de la tapa de baúl. A todo esto se suman ópticas, que en el sector trasero se unen entre sí dando una imagen poco vista. Inicialmente cuesta entender a lo que apunta, pero claramente es a llamar la atención.

Sus cotas son propias incluso de un auto del segmento superior de hace algunos años atrás: mide 4,54 metros de largo, con una distancia entre ejes de 2,67 metros. Sin embargo su estilo dista mucho de un sedán propiamente dicho, sino que recurre a diversos detalles propios de un crossover, entre ellos los marcados fenders de rueda en color negro, o detalles en tono plateado, ya sea en la parte baja de los paragolpes, como así también en los laterales.
INTERIOR

Puertas adentro tampoco ha sido esquivo a llamar la atención. Demás está decir que lo más distintivo está en el tono blanco de su tapizado contrastado con el símil cuero gris oscuro, que le aporta un toque fuera de todo lo común. La telemática responde con una pantalla táctil, integrada al tablero digital, que le dan entorno de auto moderno y tecnológico.
Prueba KIA K3 Sedán GT-LINE
En general todos los comandos están al alcance de la mano, aunque hay veces que hay que interpretar el funcionamiento de cada uno de sus menús. Si vamos a la calidad general está en la medio-alto del segmento, mientras que el espacio es una de sus cartas fuertes: respaldado por un diseño de líneas angulosas, responde ante la solicitud de una familia tipo sin inconvenientes, sumando además un gran baúl de 544 litros de capacidad.
EQUIPAMIENTO

Con una gran dotación general, la versión tope de gama del K3 se denomina GT-Line, e incorpora elementos poco vistos en su segmento, siendo los principales techo corredizo eléctrico, o climatizador bizona. Se complementa además con un sistema multimedia con pantalla de 10,25″, cargador inductivo de smartphones o arranque por botón, entre otras cualidades que son de serie.
SEGURIDAD
En esta punto el K3 no solamente sale airoso, sino que además se posiciona como una referencia. Esta variante GT-Line viene con un completo sistema de asistencias a la conducción entre ellas sistema de mantenimiento de carril y frenado autónomo de emergencia, seis airbags y la máxima calificación de cinco estrellas otorgadas por LatinNCAP. A su vez cuenta con frenos a discos en las cuatro ruedas, aunque carece por ejemplo de control de velocidad crucero adaptativo.

MOTOR
Si estabas pensando por la imagen rupturista que el K3 cuenta con un moderno motor turboalimentado no estás en lo correcto. Yendo a lo seguro y probablemente como la opción más racional para un mercado como el nuestro, el K3 recurre a un conocido 1.6 litros aspirado que rinde 121 caballos de fuerza, y está unido a una transmisión automática de seis velocidades. Un combo sencillo, que no brindará sensaciones deportivas, pero que no defraudará a quienes no quieran bajar tiempos en el autódromo. A todo esto, con un consumo bastante contenido en ruta debido a que gira a bajas revoluciones siempre que lo usemos a velocidades legales.

CONDUCCIÓN
Una vez el marcha el Kia K3 Sedán tiene un andar que no condiciona: las suspensiones son mullidas y a pesar de contar con neumáticos de 17 pulgadas logra un funcionamiento casi ideal para nuestros caminos. Por su altura no suele tocar abajo en cunetas o baches, o transmite total aplomo al elevar la velocidad, a pesar de contar con un eje trasero de torsión. En pocas palabras le sobra chasis para la potencia que tiene, lo que no condiciona su funcionamiento.

PRECIO
La gama del K3 arranca, tanto en el Cross como en el Sedán a 25.000 dólares, que se elevan a 28.200 en los tope de gama GT-Line, con mayor dotación de confort y seguridad como principal cambio. Esos casi 36 millones de pesos al cambio lo convierten en una gran opción para un público muy variado, algo que no es fácil de lograr con un vehículo actualmente, y más aún si ponemos en la balanza los 5 años o 100.000 kilómetros de garantía que ofrece la marca en nuestro mercado.























